Unidad Educativa Franciscana La Inmaculada
Bienvenidos al corazón de nuestra comunidad educativa. Aquí conjugamos la excelencia académica de vanguardia con los principios inquebrantables de la fe cristiana, guiando el caminar de nuestras estudiantes hacia un liderazgo ético y transformador.
El miércoles 6 de octubre de 1926, Sangolquí se vistió de gala para recibir a las Hermanas Franciscanas Misioneras de la Inmaculada. La misión de fundar un colegio para la niñez estuvo integrada por Sor María Amada de Jesús, Dolores de María González, Alfonsina de San Diego Naranjo, Elena de Jesús Salgado y la Hna. Isabel San Diego Calderón, todas presididas por la Reverenda Madre Sor Francisca de las Llagas.
El pueblo demostró su hospitalidad adornando balcones con banderas y flores. Los moradores salieron a las calles guiados por el Dr. Secundino Ortiz, Cura Párroco y gestor de la venida de las religiosas, en una magna demostración de júbilo. La procesión avanzó hasta la Iglesia Matriz, donde las campanas al vuelo celebraron una misa de acción de gracias ante una multitud que aplaudía y lanzaba flores a las hermanas.
El Colegio "Franciscano La Inmaculada" inició oficialmente sus clases el 11 de octubre de 1926 con 187 niñas en los seis grados escolares. Esta labor sacrificada, bendecida por Dios, cumple hoy 100 años de vida institucional de forma ininterrumpida.
Aquel primer cuerpo docente estuvo conformado por:
En el ámbito religioso, el 21 de mayo de 1927 se celebró con gran solemnidad la Primera Comunión de 87 niñas, un hito para el pueblo católico. Desde entonces, miles de niños se han acercado al Banquete Eucarístico gracias a la abnegación de las hermanas. En ese mismo año, la institución inauguró su Oratorio; el pueblo obsequió los sagrados ornamentos del altar y la Custodia fue adquirida gracias al propio trabajo de la Comunidad.
A lo largo de este siglo, la institución ha sido honrada con las visitas pastorales de las más altas autoridades eclesiásticas, como el Cardenal de la Torre, el Cardenal Muñoz Vega y el Arzobispo Bernardino Echeverría. Estos prelados brindaron el aliento espiritual necesario para que la Comunidad Franciscana continúe, hasta el día de hoy, su ardua y bendecida tarea de educar cristianamente a la niñez de Sangolquí.
La Venerable Sierva de Dios María Francisca de Llagas, fundadora del Instituto de Hermanas Franciscanas Misioneras de la Inmaculada, consagró su vida a evangelizar y educar. Revolucionó su época al comprender que la auténtica alfabetización comienza en el alma, transformando las aulas en refugios de esperanza, dignidad y justicia social para los más desprotegidos.
Su carisma vive hoy en nuestra comunidad educativa bajo una triple misión: Adorar al Creador, Reparar con amor fraterno y Servir con humildad desde las aulas, viendo en el prójimo el rostro vivo de Jesús.
Convencida de que la educación es la fuerza más poderosa para transformar la sociedad, fusionó la disciplina con la ternura. Su legado nos enseña que educar no es acumular datos, sino encender una luz interior mediante una pedagogía del amor.
“Es necesario morir a todo para vivir de Dios y para Dios”
(María Francisca de las Llagas)
San Francisco de Asís es el faro espiritual que ilumina nuestro quehacer educativo. Con su vida entregada al Evangelio, nos enseñó que la verdadera sabiduría nace de la humildad, el servicio al prójimo y el amor a toda la creación.
Educamos en el espíritu franciscano para formar hombres y mujeres capaces de promover la Paz y el Bien, vivir en fraternidad y transformar la sociedad desde la sencillez, la solidaridad y el respeto a la vida.
“La verdadera enseñanza que transmitimos es lo que vivimos; y somos buenos predicadores cuando ponemos en práctica lo que decimos”
(San Francisco de Asís)
Somos una comunidad de educadores guiados por el carisma Franciscano Reparador, dedicados a la formación integral de estudiantes que respondan con excelencia a los perfiles de nuestra espiritualidad y a las altas exigencias locales y nacionales. Promovemos la convivencia armónica en la sociedad mediante la pedagogía del amor y valores fundamentales como la justicia y la responsabilidad, inspirados siempre bajo el lema de Adorar, Reparar y Servir.
Consolidarnos como una institución educativa de vanguardia e innovadora, plenamente dispuesta a integrar los avances tecnológicos globales en sinergia con una sólida formación ética y moral. Impulsamos un cuerpo docente en constante actualización que promueve metodologías activas, aprendizajes interactivos y el equilibrio personal, familiar y social, generando un desempeño sobresaliente en los ámbitos universitario, laboral y de liderazgo social.